El flamenco, como todo lo perdurable en esta vida, es una queja: la forma de expresarse un grupo de oprimidos. Desde la soleá a las alegrías. La primera manifestación de cualquier minoría es la canción: en los guetos se canta. Los perseguidos, sea cual fuere la causa de la persecución, se comprenden mejor que los perseguidores. A los hombres atados por la misma cadena muy pocas diferencias los separan y una cosa los une más que nada en el mundo: su paraíso perdido, su pena. La expresión de su pena [...] En el flamenco hay árabe y hebreo, hay gitano y hay andaluz con hambre.Antonio Gala [Tomado de la obra de Félix Grande: "Memorias del Flamenco"].

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